Estatutos
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-Deberá interpretar correctamente, en más del 90% de las veces, los datos que se obtienen a través de las diversas formas de monitorización clínica del paciente pediátrico gravemente enfermo, empleando dicha información en la elaboración del diagnóstico del grado de disfunción orgánica del paciente, así como en la planeación y ajuste dinámico de la terapéutica.

3.- Orientación Humano-Profesional:

-Deberá mantener una actitud de estudio constante en relaciones fisipatológicas de los diversos sistemas orgánicos que conducen al paciente pediátrico a un estado crítico.

-Debera mantener una actitud de autocrítica del propio conocimiento y de búsqueda constante de la verdad médica a través de la investigación clínica y experimental, basadas éstas en el método Científico y en un sólido marco de ética y humanismo.

-Deberá tener una actitud de interés en la transmisión de sus conocimientos a otros médicos, fomentando el crecimiento de la especialidad de Terapia Intensiva Pediátrica.

-Deberá mantener una actitud de servicio, humanitaria, responsable y respetuosa, no solo hacia el paciente, sino también hacia su familia entera.

-Deberá mantener una actitud de ética profesional estricta en todo momento de su desempeño clínico, en particular al momento de tomar decisiones sobre el manejo del paciente pediátrico gravemente enfermo, aceptando la perspectiva de una muerte digna de éste, dentro del marco legal del país.

-Deberá tener una actitud predispuesta favorablemente a la comunicación con el paciente y con sus familiares, manteniendo a éstos con información actualizada de manera continua acerca del estado de su paciente críticamente enfermo.

Todos estos conocimientos, destrezas y actitudes deberán ser obtenidos y fomentados durante el entrenamiento del Intensivista Pediatrico en una Unidad de Terapia Intensiva Pediatrica.